Alimentación light para niños… ¿realidad o utopía?

En la tentativa de minimizar el impacto de la alimentación menos cuidada que se practica en el desajuste cotidiano que vivimos, la oferta de productos light han suscitado su elevada elección. Pese a todo, padres y educadores deben vigilar su aplicación en la dieta infantil para que no resulte un error aún mayor.

En los últimos años, la industria alimentaria ha revolucionado el mercado, al ofrecer los productos light, así denominados por presentar, en su composición, una reducción de cerca del 30 por ciento de un determinado nutriente, cuando se compara con el producto convencional. De un modo atractivo, esta reducción nutricional surge sobre los ingredientes de mayor valor calórico, como el azúcar o la grasa, en las diferentes variedades en que, tecnológicamente, los podemos encontrar (azúcar, dextrosa, glucosa, fructosa, etc; grasas saturadas, hidrogenadas, insaturadas), ofreciendo al consumidor la idea de que se trata de un producto menos calórico. Pura ilusión.

El azúcar y la grasa son, por naturaleza, los ingredientes que contribuyen a aumentar la estimulación del paladar por parte de los alimentos, es decir, evidencian la capacidad de un alimento para “saber bien”, al ser ingerido. Así que para salvaguardar las características sensoriales de estos productos, la industria alimentaria manipula estratégicamente el azúcar y la grasa, reduciendo uno de estos ingredientes, resaltando esta ventaja, y compensando con el otro ingrediente, aumentando la cantidad adicionada para ajustarse a su atracción sensorial. En el caso particular del azúcar, además del incremento de la grasa, ocurre que también se adicionan sustitutivos del azúcar que, como aditivos, están implicados en el aparecimiento de alergias imprevistas. De este modo, los productos etiquetados como light transmiten al consumidor la idea de contribuir al mantenimiento de una alimentación saludable induciendo también a la ilusión  de que puede ser ingerido en cantidades superiores, dado el decrecido ingrediente calórico publicitado. Por otro lado, estos productos poseen, en la plataforma industrial, más etapas de procesamiento, lo que contribuye, por lo general, a reducir cualitativamente su perfil nutricional cuando se comparan con sus productos análogos, producidos de forma convencional.

LOS GRANDES INCONVENIENTES

Por tanto, en principio, surgen tres grandes inconvenientes asociados al consumo de estos alimentos procesados: presentar un valor nutricional empobrecido, compensado  además con otros ingredientes menos recomendables y que son capaces de inducir a un consumo mayor que de los productos convencionales.

Además, mientras estas desventajas se aplican a  la población general, en el caso de los niños, estas características ofrecen un riesgo aún mayor. Por un lado el elevado consumo de alimentos procesados, a lo largo del día, refleja un aumento en la ingesta de aditivos cuyo efecto colateral provoca, en el consumidor infantil, episodios de alergias inexplicables, casi siempre percibidos por el aparecimiento de pequeñas bambollas en la piel, por otro lado la dieta del niño/a queda nutricionalmente desfavorecida. Además de esto, la desventaja adicional del elevado consumo infantil de los productos light provocara un desequilibrio en su dieta, por la privación de otros alimentos importantes, impidiendo también una educación alimentaria adecuada.

LA IMPORTANCIA DE CORREGIR LOS HABITOS

Desde este punto de vista, los alimentos light deben estar en la dieta infantil solo cuando aparecen patologías alimenticias que exijan su ingesta, como es el caso de la diabetes o la obesidad, aun así para impedir un desequilibrio nutricional su consumo debe ser siempre vigilado con la ayuda de un profesional.

Por otro lado, la tasa de sobrepeso en niños ha aumentado, hecho que no siempre es detectado por padres y educadores ni siquiera con el apoyo de un nutricionista. Este grupo de población busca frecuentemente, los alimentos light, induciendo desfavorablemente un aprendizaje infantil incorrecto frente a un nulo cambio de comportamiento alimentando además las referidas desventajas alimenticias. Los niños deben ser reeducados, con ayuda de los padres y educadores, en el sentido de corregir sus hábitos alimenticios que, asociados a la práctica de ejercicio físico, contribuirán inequívocamente a  la mejora de su estado de salud general. ¡Con efectos, físicos y  psicológicos, que perduran a largo plazo! Convencidos de que se ha sensibilizado con esta temática, especialmente en caso de tener a su cargo niños con exceso de peso, le ofrecemos algunas sugerencias culinarias para todos, flacos y gordos.

Pavo con fruta y legumbres (a partir de un año)

A pesar de ser un alimento saludable, la fruta no debe ser consumida como plato único, debido a su elevado índice glucémico. El pavo, carne de bajo contenido graso, aderezado con legumbres y perejil resulta un plato muy bueno, teniendo en cuenta cortar pedazos que no sean demasiado pequeños, la carne queda suculenta, la fruta no pierde vitaminas y las legumbres no absorben tanta grasa…

Tiempo de preparación: 30 Minutos

Grado de dificultad: medio

Coste: medio

Ingredientes para 4 personas:

400 gramos de pechuga de pavo; 2 rodajas de piña (fresca); 2 manzanas Golden; 6 cucharadas (soperas) de aceite; 1 ramito de perejil; 1 calabacín mediano;1 zanahoria; sal marina.

Preparación

1-Corte la carne en pedazos de tamaño medio y resérvelos.

2-Lave las legumbres y corte el calabacín en pedazos grandes, preservando la piel. Pele la zanahoria y córtela en diagonal, en pedazos largos y finos.

3-Pele las manzanas manteniéndolas enteras.

4-En una sartén ponga dos cucharadas de aceite. Sofría la zanahoria y el calabacín, baje el fuego y déjelo cocinar con un poco de agua durante unos diez minutos.

5-Mientras en otra sartén, ponga las cuatro cucharadas de aceite restantes y deje que se calienten. Dore el pavo y baje el fuego dejándolo cocinar unos ocho minutos dándole vueltas, adicione una pizca de sal.

6-Corte las manzanas y las rodajas de pina en trozos grandes, aumente el fuego de la sartén de las legumbres y añada la fruta cortada. Baje el fuego a medias y déjelo cocinar unos dos minutos para mezclar los sabores, dándole vueltas.

7-Coloque el pavo en una bandeja, ponga por encima el preparado de frutas y legumbres y espolvoree el perejil picado por encima. Acompañe este plato con un poco de arroz blanco.

Papillotes de pescado con legumbres(a partir de un año)

Por lo general, a los niños no les gusta el pescado, las legumbres o ambos… Es de vital importancia, ofrecer nuevas formas de presentación para despertar el interés de los mismos. Reúna algunos ingredientes e invite a sus hijos a que ellos mismos elaboren los papillotes que van a comer…

Tiempo de preparación: 30 minutos

Grado de dificultad: fácil

Coste: medio

Ingredientes para 4 personas:

4 lomos de merluza; 100 gr de champiñón fresco; 1 lata pequeña de maíz; 2 tomates maduros; 100 gr de daditos de bacón; aceite; 1 hoja de laurel; 1 diente de ajo; patatitas de asar.

Preparación

1-Coloque al fuego una cazuela con un fondo de agua (dos dedos).

2-Corte 4 cuadrados de papel de aluminio de unos 20cm X 20cm.

3-Escalde los tomates y pélelos. Córtelos en rodajas y saltearlo con aceite, añada el diente de ajo picado y un poco de sal. Añada la hoja de laurel, déjelo cocinar unos minutos.

4-Lave los champiñones y córtelos en láminas. Escurra la lata de maíz.

5-Coloque todos los ingredientes encima del banco de la cocina, en distintos recipientes: el tomate rehogado, el bacón, el maíz y  los champiñones. Coloque cada lomo de merluza en cada papel de aluminio. Llame a los miembros de su familia para que personalicen su papillote, escogiendo los ingredientes y colocándolos en capas por encima del pescado. Al final riegue cada uno con un poco de aceite, uniendo las puntas del papel de aluminio para que cierre bien.

6-Marque las hojas de aluminio con un rotulador de acetato con una marca que identifique a los miembros de su familia. Introduzca  las hojas en la cazuela con agua y déjelo cocinar 15 minutos, a fuego lento, y tapado.

7-Cueza las patatas con la piel cerca de 15 minutos, En la presentación del plato puede regar estas patatas con un poco de aceite y una pizca de sal.

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