La importancia de los tres primeros años de vida

Quiero compartir con ustedes algunos extractos del libro Si supieran cuánto los Amo, de la Terapeuta de Contención Jirina Prekop, sobre la importancia del vínculo que establecen los niños con su madre durante los tres primeros años de vida y como esto repercute en el desarrollo de su personalidad posterior.

…”Cuando Ingrid, 20 años después es internanda en una clínica de enfermedades psicosomáticas, debido a sus depresiones e intentos de suicidio, el diagnóstico es: trastorno de personalidad bordeline. Algunos psiquiatras hablan de “trastornos tempranos “.Lo que esto significa es que se presentan bloqueos en el desarrollo de la personalidad .Normalmente a lo largo de los tres primeros años de vida del niño, se desarrollan de forma progresiva y en un órden específico, la percepción, la curiosidad, la capacidad para actuar, la confianza en los demás y la confianza en sí mismo. Todo esto es parte del vínculo simbiótico con la madre. El niño empieza a experimentar su propia eficacia cuando logra tomar objetos, sentarse por si mismo, a gatear y a incorporarse. Cuando se van estableciendo sencillos esquemas de acciones, el niño comienza a darse cuenta que su madre no es parte integral de él mismo, sino una persona independiente de él. El niño actúa y la madre reacciona. A veces la madre aparece como “buena”, pues se alegra cuando su hijo le pone algo en la mano estirada. Entonces el niño sabe que es buena. Pero a veces grita enojada ¡No! cuando el niño jala del mantel… Entonces, el niño sentirá que su madre y él también son “malos”. En ello estriba una oportunidad para el niño de adquirir nuevas seguridades. Entre más clara , mas estable y más predecible sea la madre en determinadas situaciones, más seguridad tendrá el niño en sus propias acciones .De todas estas personas de referencia que le proporcionan al niño estas seguridades  elementales, la más importante es la madre. El niño aprende a distinguir a su madre, que le es tan familiar, de los extraños y por tanto, a confiar en ella de manera cada vez más consciente. Esta importante fase de experimentación, en lo sucesivo llamada separación e individualización ,se extiende del sexto a décimo octavo mes de vida”…. (Prekop y Hellinger,2003: 128, 129).

“La seguridad va más allá de la certeza obtenida a través de las experiencias individuales. Para que ésta seguridad básica pueda ser satisfecha, el niño debe poder sentir una y otra vez el vínculo simbiótico con la madre. El mejor lugar para afianzar este vínculo, es en los brazos de mamá, que consuela al niño mientras que él expresa llorando todas sus aflicciones. Esto le da al pequeño, la seguridad de que es amado totalmente. De esta manera, se llena de nuevo de gusto por su madre y por sí mismo, lo cual se dará valor para emprender diversas expediciones en el mundo exterior”. (Prekop y Hellinger,2003:130).

Desde la mirada sistémica, no intentamos buscar los culpables, sino saber dónde estamos y cuál es el punto de partida para poder intervenir y generar un cambio. Para la Gestalt, el cambio es lo único seguro. Todos y cada uno de nosotros, tenemos la capacidad innata de cambiar. La autora del libro, lo intenta a través de la terapia de la contención o del abrazo, en donde se busca reconstruir este vínculo interrumpido.

Bibliografía:

PREKOP.J. Y  HELLINGER.B.(2003)SI SUPIERAN CUANTO LOS AMO. México. Editorial Herder.

 

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