El movimiento como recurso terapéutico para niños con TDAH

El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad(TDAH) se caracteriza por un patrón de inatención, hiperactividad e impulsividad. La actividad física podría ser beneficiosa para personas con el diagnóstico de TDAH. Ya que se ha verificado que puede ayudar a reducir la sintomatología propia del TDAH, influyendo de forma positiva en el control inhibitorio, el rendimiento neurocognitivo, el comportamiento y la motricidad. La implantación de la Educación física como un recurso docente, en el cual se cree un clima favorable para que los niños con TDAH realicen ejercicio físico, tiene numerosas ventajas. Entre ellas, favorecer las habilidades sociales de los niños con TDAH y mejorar su autoestima, emociones y auto-­‐concepto.

La actividad física como alternativa a la terapia farmacológica

Los fármacos psicoestimulantes (anfetaminas), que son los más utilizados para tratar el TDAH, tienen numerosos efectos adversos. Es por ello, que las comunidades científicas han sugerido que el ejercicio físico podría ser un tratamiento alternativo o complementario al tratamiento farmacológico.

 El ejercicio físico parece modificar la estructura y funciones del cerebro de forma favorecedora. En cambio, el uso de psicoestimulantes, a pesar de ser efectivos para reducir la sintomatología básica del TDAH tiene numerosos efectos adversos. Entre ellos, relacionados con el sueño, el estado de ánimo y la inhibición social, como también que pueden provocar un posible “efecto rebote” y problemas en el crecimiento.

Los efectos beneficiosos del ejercicio físico en niños con TDAH

La actividad física podría ser un recurso terapéutico para mejorar la sintomatología básica del TDAH.

Las personas con TDAH tienen dificultades en la inhibición comportamental de estímulos no relevantes, lo que hace que tengan respuestas inhibitorias inadecuadas. Se ha verificado que el ejercicio físico es beneficioso en el control inhibitorio y funciones ejecutivas, lo que se relaciona directamente con el rendimiento académico. Siendo también beneficioso para acrecentar las habilidades motrices.

Se ha comprobado que todos estos beneficios se mantienen además a largo plazo. Siendo el resultado final, una mejora significativa en las funciones ejecutivas, en los procesos relacionados con el aprendizaje y el comportamiento. Y posiblemente, de los procesos cognitivos, tales como la memoria, el control emocional, la activación, el esfuerzo y planificación. Ya que se cree que las funciones ejecutivas pueden influir en los procesos cognitivos.

Estudio fisiopatológicos, han concluido que los neurotransmisores implicados en el TDAH son: la serotonina, dopamina y norepinefrina. Siendo la serotonina esencial para controlar el comportamiento hiperactivo, la dopamina para mejorar la atención y facilitar el aprendizaje y la norepinefrina, para reducir la falta de atención, mejorar la memoria y función ejecutiva. Los beneficios del deporte por lo tanto, están implicados en el incremento de estos 3 neurotransmisores en el córtex prefrontal.

Educar mediante el movimiento

La Educación física podría ser una asignatura donde los docentes, podrían incentivar a los niños con TDAH para hacer deporte de una forma lúdica, obtenido así mejoras a nivel motriz, social y  emocional.

Los niños con TDAH son propensos a tener problemas de motricidad, que podrían estar relacionados con sus dificultades atencionales. Lo que hace que suelan tener mayores inseguridades para jugar con otros niños, promoviendo una autoestima más baja. La Educación física permite que se genere un clima social que favorece que mejoren las relaciones sociales. Permite que se cree un ambiente de amistad donde se puedan desarrollar actividades divertidas y educativas para el niño, siempre supervisado y controlado por un docente, encargado de educar en un ambiente agradable. Mediante diversas actividades como son los juegos, el teatro, el baile…etc, no solo se consigue que el niño haga mayor ejercicio físico sino que también desarrolle habilidades de trabajo en equipo y mejore su rendimiento deportivo. Lo que contribuye a que mejore su autoconcepto y capacidades motrices.

Se han visto que actividades específicas, como son el yoga y las artes marciales favorecen a los niños con TDAH. Específicamente, el yoga permite mejorar la sintomatología del TDAH, por sus características relajantes. Y las artes marciales, consiguen crear un ambiente de autocontrol y respeto, repercutiendo directamente en la mejora de su sintomatología.

Conclusión

La actividad física tiene un impacto positivo en el comportamiento y la cognición de los niños con TDAH. Siendo especialmente útil practicarla en un entorno divertido y en equipo, en un contexto como sería la asignatura de Educación física. De estas forma, no solo se obtendrían los beneficios del deporte, sino también de un ambiente que favorece la confianza y el trabajo en equipo, repercutiendo de forma positiva en las emociones y autoestima de los niños con TDAH.

La Educación física, que sería educar mediante el movimiento en un ambiente que propicie la cohesión social, podría sustituir o complementar la terapia psicofarmacológica, siendo esta un potencial fututo tratamiento alternativo.

 

 

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