Diferencias entre enseñanzas artísticas y arteterapia

Desde siempre se ha comprobado que el hacer arte contiene un elemento terapéutico, por lo que también toda buena educación es terapéutica. Quiero contar como ejemplo la labor de la artista vienesa Friedl Dicker-Brandeis durante la 2ª guerra mundial, quien al ser internada en el campo de concentración de Terezin, Checoslovaquia, dedicó el tiempo que le quedó de vida en realizar talleres de arte con niños y niñas dentro de ese mismo campo. El arte les sirvió como terapia de esperanza e inspiración, en una época en donde todo lo que ellos y ellas presenciaban y experimentaban era deshumanización y muerte.

Friedl Dicker-Brandeis utilizó el arte para motivar a niños y adolescentes como un lenguaje alternativo. Afortunadamente la artista pudo salvar antes de su deportación a Auschwitz unos 5.000 dibujos y escritos de estas niñas y niños, la mayoría muertos en los campos de concentración, que hoy día se pueden ver en el Museo de la Tolerancia de Praga.

Algunos de las y los supervivientes han evocado a su querida maestra, como Eva Adorian que al hablar sobre sus clases escribe: “Creo que lo que ella esperaba de nosotros no estaba simplemente ligado al dibujo sino a la expresión de diversos sentimientos, ella quería liberar nuestros temores. Lo hacía con una energía inhabitual que solamente poseía ella,” y Eva Amit: “Experimentaba hacia ella un sentimiento análogo al que experimentaba en lo del médico. Ella misma era la medicina, y tuve siempre el misterio que era para mí el sentimiento de libertad. Ella nos lo transmitió como una corriente eléctrica” (E. Makarova).

El límite entre las enseñanzas artísticas y el arteterapia es muy tenue. En el año 1982, la Fundación Calouste Gulbenkian hizo un informe en el que señalaba: “En toda escuela hay niños que, por diferentes razones, requieren alguna forma de actividades curativas o de terapia… Todos pueden necesitar la atención de profesores especializados y/o terapeutas”. Ana Mae Barbosa recuerda que el arte siempre ha tenido un factor beneficioso, dice “que el énfasis en la educación artística está en el contexto y en el arteterapia en la subjetividad,” y que para ella existe también un área intermedia que es la terapia educativa.

En general, la gran diferencia entre las enseñanzas artísticas y el arteterapia es que las personas que participan en los talleres de arte terapia lo hacen no para convertirse en artistas, sino principalmente para tratar de convertirse en miembros mejor integrados dentro de la sociedad, aunque esto no quiera decir que no puedan llegar a ser artistas. En los talleres de arte terapia, a diferencia de la enseñanza artística dentro de los centros educativos, las personas no están condicionadas a una asistencia obligatoria.
La libre elección, es un elemento que posibilita y ofrece otras opciones de acercamiento e interés con los que participan. La arteterapeuta mexicana Ana Bonilla dice que es fundamental aclarar que el trabajo del arteterapeuta a diferencia del educador, requiere de un espacio donde procesar y analizar sus propias emociones, ya que existen diversos procesos de transferencia que el arteterapeuta debe conocer antes de llevar a cabo esta práctica. Es importante que conozca más a fondo estos aspectos de sí mismo, para que esto no sea un factor que repercuta negativamente en el desarrollo de la persona con la que va a trabajar, en cambio un profesor o profesora de arte no siempre se les cuestiona estos aspectos y tampoco se les pide que lo lleven a cabo.

Instituto IASE.

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