LOS CELOS DE SHAKESPEARE

LOS CELOS DE SHAKESPEARE

Otelo, el personaje creado por Shakespeare, es posiblemente la mayor ejemplificación y expresión de celos patológicos de la historia de la dramaturgia. Otelo y Desdémona están fuertemente enamorados el uno del otro. Pero es Yago, su criado, quien se encarga de convencer a su amo de que Desdémona le ha sido infiel. Éste, a pesar de que la ama con pasión, decide matarla, y se acerca a su lecho para hacerlo.

 

 

 

Escena Segunda del acto V:

Entra OTELO

OTELO.- ¡He ahí la causa! ¡He ahí la causa, alma mía!… ¡Permitidme que no la nombre ante vosotras, castas estrellas!… ¡He ahí la causa!… Sin embargo, no quiero verter su sangre, ni desgarrar su piel, más blanca que la nieve, y tan lisa como el alabastro de un sepulcro. Pero debe morir o engañará a más hombres

 

Como se observa en la obra de Otelo, la principal característica para identifica los celos patológicos es que éstos no tienen una fundamento real, son todo hipótesis.

 

En ocasiones, los celos patológicos pueden ser una proyección de un deseo propio de cometer una infidelidad. Los deseos de cada miembro de la pareja tienen un peso significativo. Y este tipo de deseo  se podría proyectar en la pareja.

 

No obstante, en la mayoría de los casos, el amado permanece fiel a su pareja y es el amante el que crea todo ese universo paralelo a lo realizado.

 

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